Figura imponente de un anciano de aspecto divino, con barba y cabello al viento, envuelto en un manto clásico, apuntando con una pistola en medio de un cielo tormentoso. Su mirada intensa transmite determinación y poder atemporal.

Soy hombre muerto: nada me apresura, mi paciencia es infinita. El tiempo es mi arma; ante ella, toda resistencia palidece.